miércoles, 25 de abril de 2012

Entrada 1- La lengua de signos catalana


Ver una lengua en vez de oírla, viajar a un mundo tan diferente y poder desconectar del tuyo propio,...todo ello sin moverte de tu ciudad.

Como dice Tusón, cada lengua percibe el mundo de diferente manera. Entonces,  aprender una lengua no es solo aprender cómo comunicarnos con otras personas, es mucho más: es aprender y compartir una manera de ver el mundo diferente a la nuestra.  Es, en definitiva, un enriquecimiento personal.


Hace aproximadamente tres años empecé mi incursión en  la lengua de signos catalana. Desde entonces he descubierto una lengua, una cultura y unas personas sorprendentes.  Me ha fascinado conocer una lengua tan diferente a la nuestra que utiliza sus manos para hablar y el espacio para ordenar y estructurar sus discursos. Me ha maravillado  descubrir los retos lingüísticos a que se tienen que enfrentar los sordos para eliminar las barreras de comunicación y sorprendido su experiencia de vivir como extranjeros dentro de su propio país.  Pero, sobre todo,  entrar en el mundo de los sordos me ha enriquecido como persona.

lunes, 23 de abril de 2012

Entrada 1- Australia y el Proficiency

Estuve viviendo en Sydney, Australia durante seis meses para realizar un curso de preparación  para el Proficiency, del cual me examiné oficialmente a mi regreso a Barcelona. En la academia aprendí muchas cosas interesantes sobre la cultura y la gente australiana y conocí a estudiantes de todos los continentes, sobre todo del asiático.  


También trabajé en el Club Español de Sydney.  Allí hice de camarera, de recepcionista del baile de los fines de semana,   en el garito del cambio para los tragaperras y de ascensorista.  Recuerdo las conversaciones que oía en el ascensor de los quinceañeros que subían y bajaban de la discoteca juvenil.  Pertenecían a la segunda generación de españoles que habían emigrado a Australia cuando este país les ofrecía trabajo y una casa bonita para vivir.  Era gracioso oírlos mezclar un español tan castizo con un inglés muy de Sydney.  

En fin, me encantó Australia y su estilo de vida no worries mate. Me encanto celebrar la Navidad brindando con champán en la playa y la celebración del día de Reyes con el Club Español de Sydney.  Por cierto, os podéis imaginar el calor que pasaron vestidos de esta guisa a 40º C ? :)